Algo mejor que abrazar a un padre

Querido Adrijk:

He estado pensando que ahora que te tengo cerca, y te puedo abrazar siempre, he encontrado que se puede diferenciar entre los distintos abrazos que nos damos padres e hijos. Y me atrevería a decir que sí hay algo mejor que abrazar a un padre. Tú pensarás tal vez que estoy hablando de abrazar a una madre, pero no, me refiero a abrazar a un hijo.

Cuando abrazas a una madre, sientes su cariño, una madre te transmite su amor desinteresado e incondicional, pero sobre todo te transmite su protección, su deseo de tenerte siempre cerca para cuidarte y su deseo de que estés bien en todo sentido. Por eso los niños cuando se lastiman o están enfermos buscan el abrazo de mamá antes que cualquier otro.

El abrazo de un padre también transmite su amor desinteresado e incondicional, pero, mientras el abrazo maternal te transporta a tu infancia, porque para una madre su hijo siempre es su “pequeño”, el abrazo de un padre se corresponde con la edad y la situación, si se es niño el abrazo paterno nos da seguridad o fortaleza; si se es adulto, el abrazo paterno nos brinda Amistad, confianza, apoyo.

Así es como un hijo siente los abrazos, pero, es muy distinto a cómo un padre siente el abrazo a sus hijos. El hijo abraza a un padre para recibir, el padre abraza al hijo para dar; y esa diferencia es sumamente grande. Por supuesto, un padre en su abrazo intenta transmitir todo aquello que siente por su hijo, pero además intenta que ese abrazo sea útil; será un abrazo de estímulo cuando el hijo está dudando, de valor cuando el hijo está asustado, de orgullo cuando lo felicita por sus logros.

Cuando somos padres y abrazamos a nuestros hijos, estamos abrazando nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestros logros, abrazamos al pasado y al futuro al mismo tiempo, nos convertimos en super hombres pero también nos hacemos más frágiles.

No puedo saber si hay diferencias entre abrazar a un hijo y a una hija, supongo que el deseo de protección es mayor en el caso de las niñas.

Punto aparte es que cuando somos padres, empezamos a ver a nuestros padres de una forma distinta, y cuando ellos están enfermos o ancianos allí sí somos  capaces de abrazar a nuestros padres para transmitirles nuestra seguridad y nuestro deseo de cuidarlos.

Me corrijo, el mejor abrazo no es el de padre, es el de hijo que ya ha sido padre, entonces se funden las sensaciones, abrazamos al tiempo en todos sus estados y dimensiones, nos sentimos amados y amamos a la vez; es como una imagen que se refleja entre dos espejos, el amor se refleja y se vuelve a reflejar ad infinitum, pero en cada reflejo sientes el ir y venir de ese sentimiento que te atraviesa el corazón, y te deja un deseo intenso de ser mejor padre y mejor hijo.